El sarro, un enemigo conocido y más peligroso de lo que te piensas

¿Qué es el sarro? El sarro es la placa bacteriana acumulada en nuestros dientes y encías que no ha sido eliminada. Se trata de un depósito duro, amarillento, formado por restos de comida y bacterias. Si no se acaba con la placa bacteriana con una correcta higiene y unos hábitos saludables, esta se mineraliza convirtiéndose en lo que se conoce como sarro.

El sarro es algo muy común entre las personas. Es muy difícil eliminar todo los deshechos con eficacia y siempre acaba acumulándose materia. Una vez está formado y endurecido, solo se puede suprimir con una limpieza llevada a cabo por un higienista profesional.

Dependiendo de donde se acumule, se puede clasificar en supragingival (por encima de la línea de las encías) y subgingival (por debajo de la línea de las encías). Y es que el sarro aparte de ocasionar graves problemas de salud bucodental, también afecta a la estética de la dentadura. El sarro  supragingival es la placa amarillenta que queda entre los dientes y por encima de las encías. Esta placa puede verse con facilidad  y es muy antiestética. Es capaz de absorber las manchas de alimentos colorantes y del tabaco con mucha facilidad, con lo que el problema se agranda con hábitos del día a día como comer.

Sin embargo, el subgingival va más allá de algo meramente estético. Es más peligroso porque el sarro, al favorecer la aparición de bacterias que están en contacto directo con nuestros dientes, puede desembocar en una gingivitis. Cuando nuestro sistema inmunológico no acaba con estas bacterias, la gingivitis acaba derivando en una periodintitis, una enfermedad muy grave  que afecta al hueso alveolar y a los tejidos que sostienen los dientes y que, si no se trata de manera minuciosa, acaba con la perdida de piezas dentales.

Lo mejor que se puede hacer para prevenir la aparición de sarro es cepillarse correctamente dos o tres veces al día, utilizando un enjuague y una crema dentífrica para el control de este y, sobre todo, pasarse el hilo dental.  Aun así, es necesario acudir mínimo una vez al año al dentista y ponernos a manos de un higienista que, con la ayuda de ultrasonidos, eliminará todo tipo de residuos gracias a este utensilio que vibra e irriga agua sobre la placa acumulada.

Cuando el sarro ha sobrepasado la encía y está por debajo de ella es necesario algo más que una limpieza bucal al uso. Para ello es indispensable la realización de un curetaje, una limpieza más profunda por dentro de las encías, que puede requerir anestesia.

Hay que ser muy detallista y cuidadoso con la placa bacteriana, porque a simple vista no es algo perjudicial, pero si no se trata puede resultar realmente peligroso para la salud.

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26 enero 2017|Temas: , |

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